Búsqueda de Google

Loading

viernes, 2 de mayo de 2008

De lo que hables recibirás

"Porque de cierto os digo que cualquiera
que dijere a este monte: Quítate y échate
en el mar, y no dudare en su corazón;
sino que creyere que será hecho lo que dice,
lo que diga le será hecho"
Marcos 11:23-24
"El que guarda su boca y su lengua,
su vida guarda de angustias"
Proverbios 21:23
"Pero yo os digo que de toda palabra
ociosa que hablen los hombres,
de ella darán cuenta en el día del juicio,"
"pues por tus palabras serás justificado,
y por tus palabras serás condenado"
Mateo 12:36-37
"Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras..."
Malaquías 2:17
"Vuestras palabras contra mí han sido violentas, dice Jehová..."
Malaquías 3:13
"¿Andarán dos juntos si no están de acuerdo?"
Amos 3:3
Nuestras palabras deben estar de acuerdo a la voluntad y
los pensamientos de Dios.
Si no estamos de acuerdo con la voluntad de Dios
no podemos andar con él. Debemos ponernos de acuerdo.
Debemos prometer y declarar que ya no diremos palabras
que son de acuerdo a la voluntad de Dios.
  • Nunca más confesaré pobreza porque... Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús... Fil 4:19
  • Nunca más confesaré que no puedo porque... Todo lo puedo en Cristo que me fortalece... Fil 4:13
  • Nunca más confesaré temor... porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Ti 1:7
  • Nunca más confesaré duda y falta de fe... sino que debo piensar de mi con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno. Ro 12:3
  • Nunca más confesaré debilidad porque... el pueblo que conoce a su Dios se esforzará y actuará. Dn 11:32
  • Nunca más confesaré derrota porque Dios nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús,i y que por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. 2 Co 2:14
  • Nunca más confesaré falta de entendimiento porque Jesus ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención. 1 Co 1:30
Lo que necesitamos ante el sufrimiento son raices profundas que se desarrollan en nuestro interior con Dios en toda consolación.

viernes, 6 de octubre de 2006

Ciudad, asfalto, ruido y frío



Todos viven en esta sociedad consumista.

En el lugar donde ellos viven, alguno se desenvuelve y se relaciona, y ese lugar llega a formar parte del ser interior que tiene cada uno de ellos. La expresión de la felicidad está ligada o afectada por su entorno, y ese entorno implica que cada una de las personas que están en ese entorno sienten lo mismo.

Con el cambio de ciudad no existe una homogeneidad entre estas dos cosas. La mayoría de las personas de este nuevo entorno no le da mucha importancia a los sentimientos o está definido en otra frecuencia que para los extranjeros no es perceptible.

Sentirse solo en el entorno propio que crea esa soledad es muy distinto que sentirse solo en un entorno que tampoco te brinda la salida para no estarlo. La sociedad de consumo, esa es la palabra que pueden aplicar a su situación. Esta sociedad los consume, y el efecto que les produce no es la de adaptarse sino la de opacarse.

Sus personalidades no se pueden desenvolver en este nuevo ambiente y tampoco quieren adoptar una nueva personalidad porque bastantes conflictos ya tuvieron con la que tienen ahora.

En cierta manera quieren cambiar completamente pero sin cambiar lo externo. Ese cambio que buscan es un poco difícil dentro de otra sociedad porque los cambios se contraponen. Estar en una nueva ciudad, nueva gente exige que lo interior y personal se marque más para no caer ante el cambio, sin embargo eso que debe marcarse más es lo que quieren cambiar.

Y se preguntan ellos mismos: ¿Como se cambia dos veces de una vez?

(haciendo un largo viaje de regreso)